medical industry and covid 19

¿Qué ha aprendido la industria médica de COVID-19?

El nuevo Coronavirus (COVID-19) ha cambiado la forma en que muchas industrias realizan sus operaciones hoy en día y es probable que lo hagan en el futuro. El ámbito de la sanidad no es una excepción.

A continuación, analizamos cinco cambios importantes en la industria médica que se derivaron de la pandemia de COVID-19 y que parecen haber llegado para quedarse.

1. Promover la monitorización remota de los pacientes

En el ámbito de la asistencia sanitaria, COVID-19 aceleró el giro en ciertos aspectos de la atención que ya estaban en marcha, como el uso ahora generalizado de la cita virtual, ya que los gobiernos estatales emitieron órdenes masivas de permanecer en casa para mantener la seguridad de la población. Se pidió a la gente que se refugiara en su lugar y se pusiera en cuarentena si había estado expuesta a un individuo infectado.

Las nuevas tecnologías y aplicaciones, como COVID Watch (según destaca U.S. News & World Report), que permitía a los pacientes de COVID-19, que estaban en casa, controlar e informar de sus síntomas a través de sus teléfonos. Otro ejemplo de app orientada a la monitorización y seguimiento de los síntomas es Aplicación de seguimiento de síntomas de COVID de ZOEque millones de personas utilizan cada día, incluso cuando se sienten bien. Este tipo de aplicaciones pueden ayudar a los investigadores a identificar los grupos de infección por COVID-19 con mayor rapidez y, a continuación, desplegar los recursos sanitarios allí donde se necesiten… permitiendo una mejor atención al paciente.

2. Observar a los altamente contagiosos

Los profesionales de la industria médica tuvieron que actuar con rapidez para hacer frente a un virus altamente transmisible en el ámbito hospitalario y asegurarse de que los protocolos se promulgaran y ajustaran para minimizar cualquier transmisión dentro del hospital.

Muchos hospitales y clínicas han adaptado sus instalaciones para incluir el uso de cámaras de vídeo en directo y capas adicionales de equipo de protección personal (EPP). El personal del hospital puede ahora vigilar e interactuar con las personas contagiadas mientras se mantiene la distancia social. Cuando se requiere una interacción directa, la superposición de EPP (como batas desechables de un solo uso sobre batas de hospital, protectores faciales sobre mascarillas N95, etc.) proporciona la mayor protección contra la infección para el cuidador. Este ajuste ha evitado que muchos trabajadores sanitarios se expongan al virus.

3. Mascarillas todo el tiempo

En algunos entornos, como hospitales, centros de convalecencia o residencias colectivas, los responsables están considerando la posibilidad de que los miembros del equipo lleven mascarillas las 24 horas del día y los 365 días del año. Entre los empleados afectados se encuentran no sólo las enfermeras y los médicos, sino cualquier persona que trabaje en una zona altamente infecciosa.

Un informe reciente en JAMA Internal Medicine indica que los médicos de NYC Health + Hospitals tienen previsto seguir usando mascarillas cuando estén en el hospital, incluso si se elimina el COVID-19 (lo cual es poco probable). Incluso aquellos que no tienen un contacto directo significativo con los pacientes, como el personal de custodia y las recepcionistas, pueden verse obligados a llevar máscaras todo el tiempo como medida de seguridad para ellos mismos y para los demás en estos lugares.

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4. Los trabajadores de las cadenas de suministro médico deben estar protegidos

Al principio de la pandemia, las empresas se dieron cuenta de que para mantener el flujo de bienes y servicios, el personal debía estar debidamente protegido de un virus altamente transmisible. Reconociendo que un enfoque único no funcionaría, muchas empresas desarrollaron enfoques únicos para proteger a sus empleados.

Por ejemplo, una equipo de soluciones de ensamblaje e interconexión de cables médicos que apoya la producción de dispositivos médicos esenciales, puso rápidamente en práctica nuevos medios para garantizar la seguridad de los empleados. Cambiaron los procesos, como la incorporación de videoconferencias, para ayudar al distanciamiento social, así como la exigencia de máscaras y la separación del personal de montaje a 1,80 metros. También ofrecieron pruebas de COVID-19 y proporcionaron EPI a los trabajadores de la cadena de suministro.

5. Proporcionar mayor apoyo al personal sanitario

Es ampliamente reconocido que los trabajadores de la salud han sufrido importantes dificultades a lo largo de la pandemia. Entre ellas se encuentran las largas horas de trabajo, la escasez de recursos, los pacientes ocasionalmente combativos y la carga emocional que supone la muerte de los pacientes más enfermos de COVID-19. El impacto ha sido tan importante que algunos miembros del sector se han planteado dejar la profesión, lo que podría agravar aún más el estrés de estas personas tan importantes.

Además, durante los días más oscuros de la pandemia, muchos trabajadores sanitarios tuvieron que renunciar a la estructura de apoyo habitual de amigos y familiares por miedo a exponer a sus seres queridos al COVID. Eso significaba que incluso cuando volvían a casa después de otro turno de horas extras en el frente, no podían interactuar con sus familias como de costumbre.

El Asociación Médica Americana se pronunció sobre este tema recomendando que se mejore la distribución de la carga de trabajo entre los trabajadores sanitarios. Esto podría lograrse mediante una mayor implementación de la telemedicina a una mayor formación cruzada de los empleados para que más personal tenga las habilidades necesarias para apoyar el aumento de la demanda de cuidados intensivos. En esta línea, durante la pandemia se crearon sistemas de apoyo que no parece que vayan a desaparecer pronto, entre ellos:

  • Seguimiento del estrés y de los factores que lo provocan para ayudar a los empleados a mantener su salud y bienestar
  • Proporcionar comidas a los trabajadores afectados, reconociendo el valor de proporcionar este tipo de atención y preocupación
  • Ofrecer cuidado de niños/mascotas para dar un respiro y permitir un tiempo de inactividad
  • Ofrecer espacios de apoyo para los trabajadores con un mayor acceso al asesoramiento y a otras ayudas que puedan necesitar

Prepararse para el futuro

Con la Organización Mundial de la Salud que informa de 236.132.082 casos confirmados de COVID-19 (que incluyen 4.822.472 muertes) a principios de octubre de 2021, todavía no estamos fuera de peligro. Sin embargo, en medio de los efectos devastadores del COVID-19, hemos aprendido de la pandemia para hacerlo mejor en el futuro.

Algunas de las prácticas implementadas durante la pandemia seguirán vigentes en los próximos años, desde el uso universal del enmascaramiento entre los profesionales médicos, hasta permitir que los pacientes se autocontrolen mediante aplicaciones de monitorización remota, pasando por las citas virtuales que permite la telemedicina. La industria médica se adaptó rápidamente a la amenaza actual y está bien posicionada para el futuro.

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